Cómo los relojes inteligentes aumentan nuestros niveles de estrés

En sus anuncios, Apple suele mostrar cómo los usuarios de su reloj controlan su salud. Miden sus niveles de oxígeno, comprueban su ritmo cardíaco, controlan su actividad y, en el último anuncio, les hacen un electrocardiograma a todas horas. El héroe lo hace mientras va en el autobús, trabaja en la oficina e incluso mientras se relaja en una fiesta en la piscina para niños. El objetivo del anuncio es claro: el último Apple Watch es tan potente que puede realizar pruebas médicas avanzadas en cualquier lugar y en segundos. Pero eso plantea al menos una pregunta. ¿Lo necesitamos? ¿O estábamos mejor sin esas capacidades?

Por qué no deberías comprar un reloj inteligente

Aunque los relojes inteligentes nos han permitido sacar conclusiones sobre nuestro estilo de vida y nuestra salud, y al mismo tiempo han animado a muchos a vigilar estas cosas, el aumento de la popularidad de este gadget nos ha costado caro. Esto ha provocado una ola de ansiedad entre los usuarios, que se han obsesionado patológicamente y tienden a sobrevalorar cada aviso de sus dispositivos wearables.

Dra. Lindsay RosmanLa psicóloga clínica y profesora asociada de cardiología de la Universidad de Carolina del Norte, afirma que en su clínica ha aumentado el número de pacientes preocupados por la información que reciben de sus relojes inteligentes.

¿Pueden los smartwatches afectar a la salud?

Por ejemplo, en un caso especialmente descuidado sobre el que Rosman escribió en un reciente trabajo de investigación, una mujer de 70 años que sufría fibrilación auricular se sometió a 916 pruebas de ECG en su reloj en un año. Como resultado, fue hospitalizada 12 veces y buscó ayuda médica a distancia (por teléfono) muchas veces.

Los datos del smartwatch no afectaron al tratamiento de la mujer, pero finalmente su diagnóstico fue que estaba demasiado preocupada por su salud. Esto tuvo el efecto de «impacto extremadamente negativo en su salud mental, relaciones y calidad de vida«.

Una de las razones por las que estos casos son cada vez más frecuentes es que los datos sobre nuestras condiciones de salud se vierten sobre nosotros en una avalancha incontrolable e inexplicable. Si su reloj inteligente informa al usuario de que puede padecer una enfermedad, éste lo creerá. Sobre todo si lo respaldan con algunos gráficos. Y esto se aplica no solo al mencionado Apple Watch, sino también a otros relojes de Samsung, Huawei, Garmin y otras marcas.

¿Se puede confiar en un reloj inteligente?

Aunque los últimos dispositivos vestibles pueden ser capaces de detectar ciertos problemas de salud, todavía no son rivales para los equipos médicos profesionales. Por ejemplo, incluso un ligero movimiento de la muñeca es suficiente para El ECG dio resultados erróneos. El usuario acabará recibiendo una advertencia, y luego queda a la imaginación del usuario.

Esta tendencia a la autovigilancia compulsiva con dispositivos portátiles no sorprende a Rosman. Sobre todo porque sus conclusiones están respaldadas por otros estudios. Uno de ellos se llevó a cabo en la Universidad de Copenhague y en él participaron más de dos docenas de pacientes crónicos. Sus autores llegaron a las mismas conclusiones que el Dr. Rosman.

El problema de la recopilación de datos precisos es que en los dispositivos de fitness domésticos funciona un modelo único, mientras que el cuerpo humano suele funcionar de forma muy diferente. Esto explica en gran medida por qué a veces hacen más daño que bien.

A veces, debido a esto, los rastreadores exigen algo demasiado universal al usuario. Por ejemplo, un informe de la Universidad de Copenhague dice que una de las personas estudiadas recibía constantemente avisos del reloj para que durmiera ocho horas, pero que fisiológicamente le bastaba con una cantidad menor. Esto ha sido demostrado por la investigación médica.

¿Debe el paciente mantener su rutina actual o cambiar sus hábitos para seguir lo que sugiere el rastreador? No hay una respuesta definitiva.pero muchos expertos tienden a responder negativamente.

La Dra. Emma Rich, catedrática de actividad física y pedagogía de la salud de la Universidad de Bath (Inglaterra), ha descubierto que la obsesión por los datos en bruto puede provocar problemas de salud en los jóvenes. Y el hecho de que los datos a menudo difieran de cómo se sienten en realidad puede causar aún más estrés.

Añade que Reducción del número de indicadores de salud humana a números arbitrarios, como el ritmo de pasos, sin una comprensión adecuada de la verdadera salud, puede llevar a las personas a adoptar comportamientos inadecuados, como comer.

Lo que debería cambiar en los relojes inteligentes

Los expertos creen que para prevenir la ansiedad que provocan los relojes inteligentes, es necesario Cooperación más estrecha entre los fabricantes de estos dispositivos y las organizaciones médicas. En general, los pacientes y los usuarios necesitan formación para entender las montañas de datos que recogen sus dispositivos wearables y para saber cuándo deben (y cuándo no) acudir a un profesional sanitario.

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Los relojes inteligentes sí han salvado vidas, pero a medida que adquieren más y más capacidades médicas profesionales, tienen que ser controlados cada vez más rigurosamente. Así se salvarán vidas y no habrá ansiedad innecesaria para los usuarios. Por ejemplo, cuando mi reloj registraba una frecuencia cardíaca alta durante mucho tiempo, me ponía muy nervioso. Pero resultó que sólo estaba muy cansado y necesitaba una buena noche de sueño. Por lo tanto, la alarma es escasa o nula hasta que el reloj da algún tipo de aviso, aunque sea erróneo.